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Javier Clemente, en el banquillo del Molinón |
Nunca he sido muy admirador de Javier Clemente, he de
reconocerlo. Nunca me gustaron sus planteamientos tácticos, sus aires de
prepotencia y su afán de protagonismo desmesurado. Hace dos meses la directiva del Sporting
decidió que sería el sustituto de Manolo Preciado hasta final de temporada, con
el propósito de salvar al equipo del descenso a segunda división. A día de hoy, el equipo sigue siendo un firme
candidato al descenso y, lo que es peor, Clemente ha creado una atmósfera
negativa alrededor de un club que, personalmente, siempre me ha caído
simpático…hasta que Preciado dejó de ser el comandante. Tan sólo hace dos meses
que el técnico vasco llegó al banquillo sportinguista, pero en ese corto espacio
de tiempo ha sido capaz de acaparar más portadas que muchos entrenadores en
años de carrera. Y, desgraciadamente para el Sporting, ese protagonismo lo ha
ganado en ruedas de prensa y no dirigiendo a su equipo, donde se le exige y
para lo que se le paga. Pero mi
percepción es que hace tiempo que Clemente perdió su pasión por el fútbol (si
alguna vez la tuvo). Ha dejado de ser
entrenador para convertirse en un showman, un alborotador… desprendiendo aires
erróneos de sabiduría futbolística,
olvidando que los sabios nunca presumen de sus conocimientos.
La primera víctima del técnico de Barakaldo nada más llegar
a Gijón fue Nacho Novo. Clemente aseguró que había mantenido hasta tres
reuniones con el futbolista para que se quedase en la plantilla, pero Novo
decidió aceptar la apetecible oferta del Legia de Varsovia. De manera casi
inmediata, Clemente compareció en sala
de prensa y dijo: “Novo se ha marchado
porque estaba cagado. Si hay alguien más que esté cagado, que lo diga ahora y
se marche”. Pensé que un futbolista era
libre para marcharse al equipo que quisiera, más aún si no cuenta con minutos y
se acerca al final de su carrera. Pero
para Javier Clemente si te vas, eres un cagón. Muy coherente.
La segunda víctima del cinismo de Clemente fue Juan Gancedo,
periodista de Onda Cero. Gancedo
cuestionaba los métodos obsoletos de entrenamiento que utilizaba el técnico
vasco y éste, lejos de explicarle el por
qué de la utilización de dichos métodos, se dirigió al periodista en los
siguientes términos. “Algún día le diremos a su hijo lo que es su padre, un
sinvergüenza” Juan Gancedo, atónito ante
lo que escuchaba, decidió recoger sus cosas y abandonar la sala de prensa.
Mientras lo hacía, Clemente siguió luciéndose.” Usted es un sinvergüenza, un
maleducado y encima es más tonto que un saco de piedras” La noticia fue trending top de inmediato y la imagen del Sporting fuera de los
terrenos de juego comenzaba a asemejarse a la de su cabeza visible. Y, a todas
estas, el equipo consiguiendo peores números que con Manolo Preciado. Toda una
inversión…
La gota que colmó el vaso tuvo lugar hace tres semanas. El
Sporting perdía en casa un partido vital frente al Getafe, un equipo al que se
podía vencer y recortar puntos sobre el descenso. Lejos de animar a sus futbolistas y ayudarlos
a olvidar el importantísimo partido que acababan de perder, se presenta en sala
de prensa con un discurso insólito: "El Sporting es un gran club que lo ha
hecho muy mal confeccionando un equipo para Primera División. Si vas a competir
en una carrera de Fórmula 1 tienes que ir con un coche de Fórmula 1 o estas
último en cada carrera. Con su presupuesto podría haber hecho un equipo más
potente. El resto de equipos lleva más caballos que nosotros y nos vencen, pero
no falta lucha ni huevos” A Clemente
parece encantarle lanzar piedras sobre su propio tejado. Tras escuchar estas
declaraciones, deseaba tenerlo delante y poder formularle una única pregunta…
¿Si el coche que te ofrecieron era el peor de la categoría, por qué aceptaste
pilotarlo?
En el último partido frente al Levante en El Molinón, la
afición del Sporting mostró su descontento con el técnico vasco, empeñado en
ensuciar el nombre de una institución histórica y modélica. Un amplio sector de
la mareona coreó al unísono
“Clemente,vete ya”. Al ser cuestionado
por ello al final del encuentro, no dudó en replicar de nuevo. “Si al público
no le ha gustado qué le voy a hacer. No puedo modificar el gusto del público.
No puedo estar a expensas de lo que quieran. Si no, para qué coño estoy yo
aquí.” Clemente aseguró
que él no era el único culpable de la "imagen nefasta" que "que
queda por toda España" del club asturiano, ya que "también hay socios
que manchan la imagen del club".
En estos dos meses, Clemente ha repartido a diestro y
siniestro. Jugadores, prensa, directiva y, por último, la afición... Lejos de
faltar al respeto (cosa que él suele hacer) creo que este hombre ya está mayor
para entrenar, ya no riega bien… Salvo milagro, el Sporting tiene muchas
opciones de perder la categoría. Una categoría que, según mi opinión, merece
mantener por historia, afición, valores… Unos valores que Preciado mantenía
vivos, más allá de que los resultados no acompañasen. Estoy seguro de que la
gran mayoría de la afición sportinguista hubiera preferido seguir con Preciado
hasta el final, fuera cual fuera el desenlace, que ponerse en manos de un
entrenador que vive más pendiente de enfrentarse al resto del mundo que de
salvar al equipo que le paga para ello.